El comienzo del año se presenta más complejo y retador para los estrategas “logísticos” en México.

Situaciones poco previstas como el bloqueo a las vías ferroviarias en Lázaro Michoacán, la implementación de la estrategia contra el huachicoleo, el incremento de casi el ciento por ciento de la inseguridad en el llamado “triángulo rojo” (autopista Puebla-Veracruz y la federal Puebla-Tehuacán) y la incertidumbre en la construcción de un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México, solo por mencionar algunas, tienen un común denominador: la normalización del riesgo y, consecuentemente, del estado de contingencia en los ejercicios de planeación de la cadena de suministro.

Iniciando por fallas en el abastecimiento, retrasos en las entregas, disminución de reservas, pérdida de activos y hasta de vidas -en los casos de la inseguridad-, y aumento en costos financieros, aún se desconocen los daños colaterales a la competitividad de las empresas y de planta productiva del país. Sin embargo, una cosa es cierta, la competitividad de México va a ser afectada.

La reflexión sobre estos escenarios nos lleva obligadamente a la gestión de riesgos como práctica complementaria en la planeación de la cadena de suministro.

Hay que aclarar que esta práctica no es nueva. Desde principios de este siglo, compañías como Ericsson, Bayer o Cisco han incorporado y perfeccionado metodologías de análisis y gestión de riesgos en sus ejercicios de planeación de la cadena de suministro. Además, con ayuda de la tecnología de la información, la capacidad de predicción de eventos contingentes aumenta considerablemente.

Para enfrentar esta normalización del riesgo, las empresas se encuentran ante un camino que se divide: ¿desarrollar la capacidad de prevención o la de resiliencia? En otras palabras, se apuesta al fortalecimiento de capacidades logísticas o a la disminución de vulnerabilidades en la cadena de suministro.

El modelo de “Logística Transformacional” hace énfasis en fortalecer la capacidad de resiliencia y entiende que la fragilidad del modelo logístico es directamente proporcional a su exposición al riesgo.

En este sentido, el punto de partida para saber en qué situación se está ante escenarios que no se controlan se resume con la siguiente pregunta: ¿con qué facilidad se afecta tu capacidad de atender y superar las expectativas de entrega del cliente?

Para ayudar a evaluar los niveles de exposición al riesgo, el modelo de “Logística Transformacional” considera los siguientes cinco elementos que están interconectados:

1. Producto: Identificar en qué categoría se encuentra en relación con el contexto. Es decir, si es considerado como producto/artículo de primera necesidad, ya que en un escenario de riesgo tendrá prioridad si cumple con esta categorización. Adicionalmente se analiza la cercanía del inventario de dicho producto a los mercados de consumo, así como los días consumo que se pueden cubrir con ese inventario.

2. Footprint: Entender y evaluar los eventos de afectación directa y colaterales a la estructura de distribución. Evaluar la cobertura que se tiene y las opciones de llegada disponibles a los mercados de consumo y/o al destino del cliente.

3. Plan/Protocolos: Desarrollar pautas de conducta y decisiones de empoderamiento/gestión que involucren a los actores relevantes con roles definidos y socializados, e inclusive con negociaciones proactivas interdepartamentales que aseguren máxima coordinación en tiempos mínimos de respuesta.

4. Tiempo/Mapa de vulnerabilidades: Entender y ubicar los puntos de tensión intra e interdepartamentales que afectan o se ven afectados por alteraciones repentinas en la cadena de suministro, en los cuales se pueden generar conflictos y redundancias que interfieren con la capacidad de respuesta.

5. Personas: Conocer quiénes son los actores relevantes en el proceso, dónde se encuentran ubicados, cómo se localizan, qué nivel de decisión tienen, quién pudiese remplazarlos y cuál es su responsabilidad en la solución integrada.

Todos estos elementos deberán de contribuir a la elaboración y ejecución de dos planes de acción: uno de disminución de vulnerabilidades y otro de atención a la contingencia. En ambos casos, habrá que garantizar una aproximación integral, es decir, asegurarse que todas las “piezas del ajedrez” están presentes: desde los almacenes y equipo, hasta las personas involucradas.

En el lenguaje de la “Logística Transformacional”, la atención se concentra en el Plan de Disminución de Vulnerabilidades. Desarrollar métricas y medir su progreso regularmente arroja elementos claros para saber en qué medida se mejora la capacidad resiliencia de la empresa.

Esta búsqueda proactiva por gestionar las vulnerabilidades, establece una diferencia para la continuidad operativa y el liderazgo de las empresas no solo en situaciones contingentes. Al hacerlo, también se construye una ventaja competitiva.

Fuente: http://t21.com.mx/logistica/2019/03/11/logistica-transformacional-respuesta-gestion-riesgos-cadena-suministro